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Relato: Cuando nació mi hermano

Posted by El Corsario Negro en 2011-01-03

“He is my most beloved friend and my bitterest rival, my confidant and my betrayer, my sustainer and my dependent, and scariest of all, my equal.”
– Gregg Levoy

Debo decir, que en realidad, no empecé a ser yo hasta que nació mi hermano.

Antes de que fuera mi regalo de reyes, yo era un bebé extraño. Extraño en el sentido cuántico del termino. Verán, yo existía en un estado probabilístico no colapsado. Por un lado vivía con mi abuela, en Villa Coapa, y por otro lado, en el mismo momento pero en diferente posición espacial, vivía con mis padres en el norte de la ciudad. En momentos especiales me transponía y viajaba y me materializaba en solo un lugar, esos dos, u otros mas. No estaba definido en un solo lugar ni en una sola forma de ser. Es por ello que ahora tengo mi gemelo malvado.

Durante esas épocas no solo no estaba definido espacial y probabilísticamente (era un clásico caso de bebé de Schrodinger) sino tampoco estaba definido en lo que sería y querría de mi vida y circunstancia. Estaba en un estado probabilístico el cual no me dejaba ser o existir de forma definida y clara. Estaba condenado a vivir en un limbo cuántico. Como muestra, no tenía gustos u opiniones o deseos o destino. Y no hablaba, mas que para profetizar futuros posibles que nunca iban a suceder (lo cual es una de las formas mas inútiles de profetizar). De esa época solo quedan vergonzosas fotos de mi, en cueros, un poco fuera de foco, bañándome en pequeñas tinas en las cuales no podía tocar el agua, por mi extraña circunstancia existencial.

Todo eso cambió a casi dos años de mi parcial existencia, cuando colapsé en lo que soy ahora, caminé por vez primera sobre un suelo sólido y desperté a mi madre (si, colapsé en esa casa) para avisarle que era hora que naciera mi hermano.

Y es que ese evento, tan distante y tan cercano a mi, el que me dio existencia como la tengo hoy en día. Es el milagro termodinámico de su existencia el que terminó de colapsar mis posibilidades y consolidarme en lo que soy hoy. Mi hermano es el espejo donde puedo verme, y saber que soy yo. El Ying de mi Yang, la sombra de mi sombra, el némesis que me recuerda, que en unas cuantas décadas, habrá quién pateará tierra sobre mi tumba, y me recordará con una sonrisa, ya que cuando hay cariño sincero las lágrimas son innecesarias ante las cenizas.

Y es que espero y sueño con el día que mis hijos me derroten y envíen al tártaro (idealmente omitiendo la parte de la mutilación genital), y disfruto la relación de simbiosis que tengo con mi esposa, pero la persona con la que mas me llegué a entender y coordinar (en el sentido militar de la palabra) es mi hermano. La persona que mejor sabe como pienso (que espero no sea demasiado) y a la que mejor interpreto es él. Si tengo que conquistar el mundo, será el primero que reclute.

Finalmente, es gracias a él que adquirí sustancia y realidad. Nada mal para un regalo de reyes.

Por último, y la razón de esta entrada, feliz cumpleaños, Bolo Lacertus.

Una respuesta to “Relato: Cuando nació mi hermano”

  1. Bolo Lacertus said

    Je, gracias por la felicitación y el papel de observador en el experimento.
    Pero reclamo mi derecho (ese si de nacimiento) de no ser Yin o contraparte femenina, en ese aspecto los dos tenemos que saber encontrar nuestro lado femenino sin ayuda del otro. La historia de por que a punto estuve de llamarme Aline es para otra ocasión.

    Aprovechemos nuestros años, que me llama la atención que es número primo, que cayó en un solsticio de invierno, que es la suma de una serie de números naturales que omite mi número favorito que además es la edad actual de mi hija. Lo bueno que no soy hermético o estaría haciendo cabalas.🙂 Mejor que eso, juguemos rol un día de estos.

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