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Persona: Marisela Escobedo Ortiz

Posted by El Corsario Negro en 2010-12-19

“- Usted teje con gran habilidad, señora
– Estoy acostumbrada a ello
– Y es un bonito patrón
– ¿Usted cree eso? – dijo Madame Defarge, mirándolo con una sonrisa
– Decididamente, ¿Puedo preguntar para que es?
– Un pasatiempo – dijo Madame, mientras seguía mirándolo con una sonrisa mientras sus dedos se movían ágilmente
– ¿No se va a utilizar?
– Eso depende. Quizás le encuentre un uso algún día. Y si lo hago, bueno – dijo Madame, respirando y asintiendo con su cabeza con un formal tipo de coquetería – ¡yo la usaré!”
Historia de dos ciudades, Charles Dickens

Marisela Escobedo con una de sus hijas

Una imagen que se me quedó grabada de “Historia de dos ciudades” de Charles Dickens fue la de Madame Defarge. Una anciana, que desde su silla teje los nombres y las injusticias de los nobles, y cuando estalla la revolución francesa, usa esa memoria en su tejido para recordar sus injusticias, y condenarles a muerte.

Ella es la memoria de la gente, de los oprimidos, de los que no tienen a quién recurrir. Su tejido es el recuerdo de los insultos de una clase aristocrática, inhumana y asesina que, eventualmente, enfrenta la justicia. En la guillotina, en el terror.

En 2008, Sergio Rafael Barraza asesinó a Rubí Frayre Escobedo, de forma cruel e inhumana. Algo común en Ciudad Juarez, donde miles de mujeres han sido asesinadas los últimos 20 años en medio de la apatía, negligencia criminal e incluso complicidad de policías y autoridades, tanto municipales, estatales y federales, de todos los partidos políticos.

Marisela Escobedo Ortiz, madre de Rubí Frayre Escobedo, se lanzó con convicción y arrojo a buscar a su hija, y a su asesino. Se lanzó en busca de justicia, no por su propia mano, sino legalmente. Como nos dicen que se debe de hacer. Logro recuperar el cuerpo de Rubí. Logró llevar a Sergio Rafael Barraza Bocanegra, pareja sentimental de su hija y asesino confeso frente a tres jueces en un juicio oral, promesa de la nueva cara del sistema penal mexicano. Participó en el juicio para que se le hiciera justicia.

Escuchar sus gritos de desesperación cuando escucha a los jueces declarar inocente a Sergio Barraza es demoledor. El vídeo donde se le ve enloquecida tras del veredicto es una de las escenas mas crueles y descorazonadoras que he visto, en ficción y en la realidad. La saña con al cual se le negó la justicia por parte de nuestro “sistema legal” es espeluznante. Los jueces y policías listos y dispuestos, como siempre, para proteger al culpable, al corrupto, al criminal.

Como miles de madres que están luchando por justicia para sus hijas asesinadas en Juarez y el resto del país, no se rindió. Logro que los jueces aceptaran la culpabilidad de Sergio Barraza (claro, despuñes que este se había dado a la fuga) y logro rastrearlo hasta Zacatecas, solo para que la policía lo dejara escapar. Aún así dijo que no se detendría hasta que le hicieran justicia, o la mataran.

Ayer, a las ocho de la noche, frente al palacio de gobierno de Chihuahua, la mataron. De forma cruel. Murió sin que se hiciera justicia por el asesinato de su hija.

Todos nuestros “gobernantes” son unos hijos de la chingada. Como dijo Taibo, no habrá final feliz. No hoy. No en Chihuahua, no aquí. Nunca la conocí, pero se que me mataron una madre, una esposa, una hija.

Y hay miles de casos como el de ella. Un océano de injusticia. Una interminable noche negra.

La autoridad ejecutiva no ha hecho nada para prevenir la violencia contra las mujeres, la policía no investiga ni hace nada que no sea robar. El ejército solo amedrenta y mata inocentes de vez en cuando. El ministerio público solo ve que puede robar con el mínimo esfuerzo. Los jueces dejan escapar a los criminales, dejando a los inocentes al su suerte.

Ahora todas esas autoridades están señalándose unas a otras, echándose la bolita que fue el otro, el de junto, el responsable del caos que se ha convertido Ciudad Juarez, y el país en general. Que si fueron los jueces, que si fue el ministerio publico, que si fue el narco, o las leyes. Cobardes y miserables todos, todos ellos son responsables. Todos ellos son cómplices.

Con la muerte de Marisela Escobedo me doy cuenta lo mucho que tengo, lo mínimos que son mis problemas, y la vulnerabilidad propia, de mi familia, y de mi comunidad. Me invade una sensación de desconsuelo e impotencia. Me enojo. Se que, por ahora, no puedo hacer nada.

Excepto tejer.

  • Felipe Calderón Hinojosa, FeCal, el presidente espurio que se negó a recibirla cuando le pidió audiencia.
  • Francisco Blake, nuestro inútil “secretario de gobernación”, que ayer decía que no tenemos por que tener miedo de denunciar los crímenes.
  • Arturo Chávez Chávez, procurador de “justicia” de México, que cuando era procurador de Chihuahua es cuando mas creció el fenómeno de los feminicidios en Juarez.
  • Cesar Duarte, según esto gobernador de Chihuahua, asesinaron a Marisela enfrente de su oficina.
  • Carlos Manuel Salas, fiscal de Chihuahua, responsable de dejar escapar al asesino.
  • Los “funcionarios” y responsables de la seguridad de Chihuahua, que no hicieron nada por protegerla.
  • Netzahualcóyotl Zúñiga Vásquez, juez que dejó en libertad al asesino.
  • Rafael Boudib Jurado, juez que dejó en libertad al asesino.
  • Catalina Ochoa Contreras, juez que dejó en libertad al asesino.
  • Sergio Rafael Barraza Bocanegra, asesino de Rubí Frayre Escobedo, prófugo.

No olvidemos a Marisela Escobedo Ortiz, ni su historia. Ni tampoco olvidemos los nombres y rostros de sus asesinos.

Ya vendrá el día de ver el tejido.

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2 comentarios to “Persona: Marisela Escobedo Ortiz”

  1. Cuando uno cree que las cosas no pueden ser peores, ocurre esto. La imagen de volverse tejedores de recuerdos es algo que tenemos que ejercitar continua y tenazmente. Habrá que pasarle a alguien la cuenta. Y habra que ver que la pague.
    Comparto las sensaciones, las impresiones y las imprecaciones. Hijos de puta.

  2. Unas importantes precisiones del caso, y algunos puntos a tomar en cuenta en el futuro, encontradas en el blog de Lidia Cacho:

    La Verdad Sobre El Caso Marisela Escobedo

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