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Ficción: El Espejo Humeante de Tezcatlipoca

Posted by El Corsario Negro en 2010-06-01

“No tienes nada que temer, nada de que avergonzarte (no mires el espejo)”
– El Espejo Humeante de Tezcatlipoca

Ahora es el turno de Pseudopod.

Un nuevo concurso, un nuevo cuento. Sobre “Alex y el Kobold” hay poco que decir. Mi dominio del inglés resultó insuficiente para la traducción, y el corte de palabras afectó el cuento mas de lo que hubiese deseado. No pasó de la primera ronda, aunque tuvo un par de comentarios positivos. El problema es el resto de los comentarios, que en resumen decían: “???”.

Así que trato otra cosa. Hacer el cuento directamente en inglés, y tratar de hacerlo mas corto. Bueno, el resultado sobrepasó las 400 palabras, pero ya no tuve que cortar nada.

Pongo la traducción al español a continuación (espero que mi dominio del español si sea suficiente), y veremos que pasa en el concurso. A ver si ahora si paso a segunda ronda.

¿Qué haré, ahora, para el concurso de Escape Pod?

El Espejo Humeante de Tezcatlipoca

No tienes nada que temer, nada de que avergonzarte (no mires el espejo).

Tu eres un voluntario. Tu eres un dispuesto servidor de tus dioses. Tu vas a Tezcatlipoca por voluntad propia. Eres un humilde sacerdote, un sacrificio a los dioses. Aún cuando niño nunca diste motivos para que te disciplinaran. Tu siempre has seguido los mandamientos del colibrí azul, Huitzilopochtli, tu deidad patrona. Tu siempre has adorado a los dioses y hecho todos tus sacrificios (no mires el espejo).

Si algo, tu única carencia es que no has muerto. Aún. No has caído en batalla o en sagrado sacrificio, en el templo de los gemelos, con tu pecho abierto y tu corazón levantándose hacia el sol, nutriéndolo. Pero tu has perforado tu cuerpo, orejas, lengua, manos y genitales con las hojas del maguey, y alimentado tu sangre tibia a Tonatiuh, retrasando el fin de esta era (no mires el espejo).

Tu has ido a Tlaxcala a pelear en la guerra florida varias veces. Tu has capturado muchos prisioneros, viejos y jóvenes por igual, para el sacrificio. Tu has usado la lengua de los dioses, el cuchillo de obsidiana, para remover sus palpitantes corazones y derramar su tibia sangre, empapando la piedra de los sacrificios con el sustento de los dioses. Tu siempre has obedecido a los dioses. Tu estás seguro que no tienes nada que temer, nada de que estar avergonzado. No como los sacrificios que gritaban y rogaban, atados y aterrados antes de que los abrieras. No como los hombres que huían del ejercito Mexica, mal armados y sin esperanzas. Tu hiciste lo que se esperaba de ti. Tu solo cumpliste tu deber (no mires el espejo).

Tu entras en la cámara, oscura y llena con el familiar olor rancio y dulce de la sangre seca. Tu perforas tu cuerpo con la espina del maguey, disfrutando en el dolor, y dejando que la sangre fluya libremente en el altar.

Tu no tienes nada que temer, nada de que avergonzarte (no mires el espejo).

Del altar aparece el humo. Del humo aparece el espejo. Aún los dioses hacen sacrificios. Tezcatlipoca sacrificó su propio pié, y obtuvo el espejo humeante en su lugar. El espejo donde cualquiera, incluso los dioses, pueden verse a si mismos como realmente son, sin engaño ni hipocresía. El espejo de la verdad. El espejo de las almas. El espejo que derribó a Quetzalcoatl.

Tu no tienes nada que temer, nada de que avergonzarte (no mires el espejo).

No puedes evitarlo. Tu ves tu rostro sangriento en el espejo. Tu ves la tortura y la matanza y el miedo y el sadismo y las excusas y el dolor.

Tu huyes, corriendo, gritando.

2 comentarios to “Ficción: El Espejo Humeante de Tezcatlipoca”

  1. Bolo Lacertus said

    La acción, recuerde siempre la acción. No abusar de la capacidad de extender el instante si quiere atrapar al lector (o escucha) en la narración. Como en el cine, todo debe llevarse de la mano de la acción en el cuento.
    Admito que esta restricción es moderna, limitante y arbitraria, pero para quien escribes si no para el lector.

  2. ¿O sea que necesita mas acción?

    Mi idea, como buen cuento de terror, era tratar de reflejar el terror interno.

    ¿Que significa: “pero para quien escribes si no para el lector”?

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