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Ciencia: Fin del Transbordador

Posted by El Corsario Negro en 2010-05-12

“Rats”
Título de la página donde ThinkGeek anuncia su playera del fin del Transbordador

Cuando era niño, en quizás mi única ida de pinta antes de la preparatoria, mi grupo de la escuela y yo fuimos a Plaza Universidad. Allí, en los televisores de exhibición del Sanborns, se repetía una secuencia de imágenes una y otra vez.

Explosion Challenger

Explosion Challenger


Era el 28 de enero de 1986, y el transbordador Challenger acababa de explotar poco mas de un minuto después de su despegue.

La idea del transbordador espacial era muy buena. En vez de tener un cohete el cual tenia menos del 10% de carga útil (es decir, casi nada del cohete era lo que se quería llevar al espacio) se contaba con una nave espacial reusable, de fácil mantenimiento, con un enorme espacio de carga y mucha seguridad. En vez de tener lanzamientos cada varios meses se podría tener lanzamientos cada semana. El costo del acceso al espacio sería bajo. Se podría construir una estación espacial. Se podría dar un enorme paso hacia la verdadera colonización del espacio.

Yo, por uno, aficionado a la astronomía, me llenaba los ojos al ver las imágenes y películas de las naves espaciales. Leía con gula todo lo que estuviera a mi alcance respecto a las naves espaciales. Soñaba con un futuro en que el acceso al espacio fuera sencillo, para todos (aunque en lo personal no me apetecía amarrarme a un cohete – nunca fui muy bueno para los juegos mecánicos).

El problema es el diseño por comité (recomiendo la película “Pentagon Wars” target=”_blank”). El transbordador terminó siendo, como dicen en popular película, una bomba con millones de partes móviles construida por el que ofertó el precio mas bajo. El costo de mantenimiento era enorme. El tiempo entre lanzamientos era de meses. Había muchas fallas posibles.

Tenía un juego en el que usabas transbordadores. Un juego maravilloso. Los transbordadores eran solo el medio. El vardadero objetivo, la verdadera meta, siempre fue una estación espacial. Pero la NASA tenía bastantes problemas – y poco dinero – como para tratar de armar una estación espacial, de forma que se quedaron con la forma mas difícil y cara de lanzar un satélite de comunicaciones. Y hubo éxitos, como el Hubble, pero el transbordador no tenía, en realidad, a donde ir.

La presión del calendario de lanzamientos era enorme. La necesidad de cumplir se antepuso a la prudencia. Finalmente ya era un lanzamiento “de rutina” (el décimo lanzamiento del Challenger). Pese a la temperatura (muy baja para Florida y el diseño del transbordador) y el viento (el mayor registrado en un lanzamiento) se procedio a la cuenta regresiva. En el transbordador 7 personas. Una maestra de escuela, la primera “civil” en enviarse iba abordo. Una muestra de la NASA acercándose a la gente. Su grupo de escuela presente para ver el lanzamiento.

Ver la explosión de la nave era impresionante. Una gran nube de humo, dos propulsores volando hacia arriba mientras piezas se desplomaban al mar. Gente en tierra desconsolada. Los niños llorando. Uno, desde la Ciudad de México, sabía que era la nave espacial mas famosa del momento. Uno sabía que había 7 personas adentro, y que habían muerto de una forma horrible. Era el peor accidente en la historia del viaje al espacio.

De alguna forma, yo, puberto y despistado, sabía que se había roto algo. Y que ni todos los caballeros ni todos los caballos de todos los reyes de la tierra lo volverían a unir. El viaje al espacio dejo de ser “2001” y pasó a ser “2010”. El viaje al espacio ya no era limpio y romántico. Ahora era sucio, sucio de corrupción, negligencia y politiquerías. Sabía que yo también había cambiado. Ya no habrían viajes al espacio para todos. Ya no habría acceso barato y seguro. Un clavo mas en el ataúd de mi infancia.

El programa de los transbordadores espaciales sufrió un grave golpe, pero no murió. Se pudo sobreponer a las revisiones y regaños. La NASA se empecinó en seguir adelante, en no darse por vencida. Los transbordadores volaron de nuevo. De cuando la perseverancia no es virtud, sino solo necedad. Una necedad que le costó la vida a otros 7 astronautas en el Columbia. Nadie pudo volver a armar el transbordador espacial.

Solo quedan 3 transbordadores espaciales. Solo quedan tres vuelos mas. Van a terminar de construir una estación espacial que ahora no tendrá un vehículo de llegada o de salida, así como no tiene una verdadera razón de existir. El transbordador es ahora la nave espacial mas fallida de la historia del hombre. Un sueño que derivó en pesadilla. Una fantasía que se transformó en una horrible realidad.

Think Geek hizo una playera que refleja lo que sentimos los jóvenes que vimos esa explosión hace tantos años. Lo que sentimos ahora cuando vemos a los transbordadores Atlantis, Discovery y Endeavour volar por última vez. Rats.

¿Eso significa que ya no hay estrellas? ¿Eso significa que ya no hay nada mas que buscar? Como bien dicen en Think Geek, si están conmigo cuando vea ese último lanzamiento de un transbordador, recuerden que tengo alergias. O quiźas haya mucho polvo. O… una infección en el ojo. Es algo meteorológico. Gotas de lluvia nada mas.

Y bueno, como dijo el Capitán Nube, todo final es un nuevo principio. Siempre tendremos la Entreprise. Quizás si exista una forma fácil y barata de ir al espacio, después de todo.

2 comentarios to “Ciencia: Fin del Transbordador”

  1. Bolo Lacertus said

    El ser astronauta es una de las promesas del siglo XXI que no se cumplieron, pero no todo está perdido, si tengo un rayo lacer😀, un bienes de titanio, computadora portátil con capacidades audiovisuales que llevo a todas partes, familia, bastantes ayudas para la salud, mejoras en la producción de alimentos y una red global de computadoras.
    Además google earth, el software libre y la masificación de Internet fueron gratas sorpresas.
    Lástima que por acá todavía no lleguen las frutas y verduras radiadas.:/

  2. Unas buenas fotos de lo que sentimos al ver los transbordadores desaparecer en el horizonte:
    http://www.geekosystem.com/astronaut-suicide-photos/

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