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Blog Action Day 2009: Ficción: Chirrido

Posted by El Corsario Negro en 2009-10-15

“Es por culpa del calentamiento global.
¡Ahí esta! ¡Callense! ¡Pueden oír el chirriar de los grillos?”
– Chirrido, cuento original

Me tomé mi tiempo, pero voy a participar en el Blog Action Day del 2009. Este año es cambio climático. Mi forma de participar, una historia original, un cuento.

He descubierto que disfruto escribiendo, y como propósito del año 2010 espero hacerlo mucho mas a menudo.

Por cierto el cuento se basa en un hecho real, Cricky, nuestro grillo mascota que nos adoptó durante algunos meses. ¿Oyen el ruido que hace?

CHIRRIDO

Definitivamente fue el calentamiento global.

¿Les parece extraño, una mala excusa? ¿Creen que estoy loco?

Bueno, quizás esos diabólicos chirridos me han destrozado mis ya frágiles nervios. Quizá han afectado mi razón. Pero yo no la maté. Bueno, lo que maté no era realmente ella. Era ella, pero ya no era ella, ya no era ella desde mucho tiempo atrás.

¿Entienden?

No, no estoy loco, no me miren así. Borren esa burlona sonrisa de su cara.

Les digo que fue el calentamiento global.

¿Que necesitan que los golpee para que lo vean?

Si, perdón, lo siento. Yo no soy agresivo. No lo era. No, no es necesaria la camisa de fuerza. Soy una persona tranquila. Bueno, era muy tranquilo, muy pasivo. Son los metálicos chirridos que ya no puedo dejar de escuchar. Ella tampoco los soportaba, por eso enloqueció. Los chirridos. O quizás ella ya era así, no lo sé. No lo entiendo.

¿Hace calor aquí? ¿Me pueden regalar un vaso de agua fría?

¿Qué se los cuente desde el inicio? Claro, me parece una buena idea.

Cuando salía con mi madre, de paseo, hace tantos años, recuerdo el sofocante calor de las provincias. El olor de la miasma y el pantano. Recuerdo las noches con el zumbido de los escarabajos y el brillo de de las polillas al arder tras tocar las llamas. Y recuerdo el chirrido sin fin de la noche. Un chirrido eterno y odioso, húmero y frío, que prometía agua para nadar y sol para secarse. Un espantoso y monótono chirrido que significaba diversión. Cuando era niño.

Esperen, prometo que la historia es importante para entender lo que pasó. Para explicar lo que hice.

Verán, cuando era niño no pasaba las noches en vela y terror tapándome los oídos. Siempre tuve nervios frágiles. Cuando era niño, en la ciudad, la noche era ruido de autos chocando, de gritos de ayuda y furia, y sirenas de patrullas y ambulancias. Una canción de cuna, y no el horrendo repicar de ese maldito chirrillo infernal. Cuando era niño, aquí en la ciudad, podía dormir.

No, ahora ya no puedo dormir. ¿No los oyen? ¿Cuando tiempo llevo sin dormir? Menos que ella. Ella empezó con el insomnio antes. No lo sé. ¿Un mes? Pero eso no fue lo que la afectó. No es por eso que la maté.

¡Perdón! ¡Yo no la maté! ¡Ya estaba muerta desde antes!

Si, la ataqué. Bueno, no la ataqué. No realmente. Ataqué lo que ella era, ataque la cosa en la que ella se había convertido. Ya no era ella, ella había muerto mucho antes que eso. Ella no era ella. Ya no lo era. Era eso en lo que ella se había convertido. Lo que estaba en su mente cuando ella murió.

Y tampoco lo entiendo.

Pero tenía que callarla. Ya no aguantaba los chirridos. Se los juro.

Si, yo le pegué con el martillo. Pero no a ella. Yo la amaba, saben. No me importa si le dijo a su madre que iba a dejarme. Yo la amaba. No la maté a ella. Le pegué a la forma babeante que aullaba y gritaba y gemía. Le pegue a sus chirridos, a esos odiosos chirridos que hacía por la noche.

¿Los pueden escuchar?

Ella bailaba al compás de esos monótonos y malditos chirridos mientras maldecía y vociferaba. Ella ya no era ella. Ella los tenia en los ojos. Tenía los ojos en blanco y espuma en la boca. ¿Qué podía hacer? Los chirridos ya eran enloquecedores aun sin ella. No tuve otra opción.

Bueno, continúo mi historia.

Al inicio, cuando comenzó, fue una sorpresa maravillosa. Con el calor los empecé a oír, sudoroso en la cama. Nunca antes había escuchados sus chirridos en casa, en la ciudad. Desearía jamás haberlos escuchado. Desearía que mi madre me hubiese ahogado en el estanque del campo, cuando era niño, para nunca haberlos escuchado. Que ella nunca los hubiera escuchado. Dos días después de que empezó capturamos al responsable, paseando por la sala sin pudor, horrible y altanero. Pero por error lo dejó escapar. Ella, claro, lo negó. ¿Pero cómo escapó si ella no lo liberó? Yo todavía le dije que era algo bueno. Un recuerdo de lagos y pantanos. De montañas y bosques. Al inicio, cuando empezó.

¡Que imbécil fui!

Ella lo detestaba, desde el primer día. Lo odiaba, no la dejaba dormir. Esa era su excusa, al menos. Luego empezaron los murmullos a lo largo de la noche. Las largas letanías de insultos y oraciones. Luego los llantos, la risa maniaca y los gritos histéricos. Pero al final fue lo peor. Chirriaba sin parar, babeando, con los ojos desorbitados. Ella había muerto. Lo que estaba atrás de esos ojos. Yo vi lo que había en esos ojos en blanco.

¿Han sentido que hace mucho calor?

El calor causa los chirridos. Cuando era niño los grillos solo vivían en el sofocante calor de provincia. No había grillos, y sus horripilantes y ensordecedores chirridos, en la ciudad. La gente no perdía la razón por culpa el endiablado maleficio de sus ensordecedores chirridos en la noche. La gente no aplastaba cráneos con un martillo con tal de hacerlos callar a la mitad de la noche, con tal de poder dormir.

Es por culpa del calentamiento global.

¡Ahí esta! ¡Callense! ¡Pueden oír el chirriar de los grillos?

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2 comentarios to “Blog Action Day 2009: Ficción: Chirrido”

  1. Bolo Lacertus said

    Buena estampa, la del loco ante el loquero, policía, incrédulo.
    Solo una recomendación, los cuentos se tratan de la acción, no de la reflexión (y si, sé que es un error que a menudo cometo).
    Y si has de hacer cuentos de horror cuthulianos, bien puedes enloquecer narrando violencia en vez de describir una narración. La metanarración es un género dificil.

  2. ¡Carajo, todos son un crítico!

    Broma, gracias por la retroalimentación.

    Bueno, trato de emular, con poco talento, el estilo que tanto me gusta de H.P. Lovecraft. Cuentos de narraciones las cuales se hacen a oscuras, en susurros, a medias.

    Ciertamente, un género difícil.

    Cómo escribió PIT II, “entre mas difícil, mejor; entre mas imposible, mas bello”.

    A ver que escribo para el próximo.

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