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Johnny: En el jardín de las rayas

Posted by El Corsario Negro en 2009-01-05

“Ya lo hice.”
– Johnny, cuando le pregunté cuando iba a bucear.

Raya

Raya

Mientras que Alex y yo íbamos a hacer “snorkeling” (donde Alex se lució nadando en el mar “abierto” sin problemas, y con soltura y aplomo), Johnny iba a bucear.

Recuerdo la única vez que buceé. Mas o menos de su edad no me adapté al equipo y no lo disfruté tanto como debería. Moraleja: Prefiero el buceo libre.

Cuando pude regresar al bote donde estaban los que iban a bucear me encontré con que Johnny ya venia de regreso, aunque el instructor no había llegado. Creí que venía a saludar, pero resulto que había buceado solo, sin instructor. Le prestaron el equipo, medio le explicaron su uso, y se metió solo a aprender.  por su cuenta.  Como la carga de villa.

¡ESO NO DEBEN DE HACERLO EN SU CASA! ¡FUE UN ACTO IMPRUDENTE Y MUY ARRIESGADO!

Una de las primeras reglas del buceo es que NUNCA hay que bucear solo. Otras sería que no hay que bucear sin saber, sin un instructor, sin practicar, sin alguien que nos vigile y enseñe. Poco antes habíamos visto a un local sacar del fondo un erizo de mar, cuyas agudas espinas tienen veneno. Como ese hay otros riesgos dentro del mar, desde morenas hasta redes de pesca (una semana antes habian tenido que desamarrar a una ballena atorada a unos metros de donde Johnny entró). Uno se puede perder, se puede alejar, se puede confundir o atorar en el fondo. El aire a presión del tanque llena la sangre de gases distintos a los que tenemos en la superficie, y si no se tiene cuidado se puede tener una embolia, o le pueden estallar a uno los pulmones. El aire se te puede terminar y uno puede ahogarse sin darse cabal cuenta.

Es posiblemente la cosa mas arriesgada e imprudente que ha hecho Johnny en su corta vida.

Saco un par de almejas, preciosas, y se las regaló a Alex. Me contó que iba por la tercera, pero vio a una raya junto a ella, y recordó la espina que tienen en la cola, que puede ser muy peligrosa si ataca. La tercera almeja sigue en el fondo, junto a la raya.

Ahora imagino a mi hijo, en el fondo de la bahía, explorando osadamente un nuevo ambiente, ese jardín de las rayas.  Es arriesgado y prudente.  Joven y experimentado.  Ignorante pero investigador. Tiene suerte de Sol. Sobrevivió.

Vive y aprende.

Estoy orgulloso de mi hijo.

Nota para Johnny: No lo vuelvas a hacer.

Una respuesta to “Johnny: En el jardín de las rayas”

  1. Mili said

    Hermoso comentario de un padre que es conciente de las actividades de alto riesgo que un hijo puede realizar, confio en que el inteligente Johnny, reflecione sobre su experiencia y que cuando de correr riesgos se trate se acerque a su amoroso padre y le pida consejo y compañia.

    Un abraso cariñoso a ambos.

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