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Mon: 2008, el año de Mon

Posted by El Corsario Negro en 2009-01-03

“Vi a un niño, pequeño, caminando solo.”
Mon, cuando regresé al carro.

Urban Soul Model (girl)

Urban Soul Model (girl)


El año pasado, el 2008, para mi, al menos, es el año de Mon.

¿Por que?

Por que se lo ganó haciendo una de las cosas que mas amo de ella. Ser buena. Así, sin adjetivos.


Regresé al carro, y ella me dijo, con cara de preocupación, que había visto a un niño, pequeño, caminando muy seguro hacia División del Norte. Que pensó que venia con unas señoras, pero que las señoras entraron a una tienda y el niño siguió derecho, sorprendiendo tanto a ellas como a Mon, pero sin que nadie lo detuviera.

– Si quieres podemos ir a buscarlo – le dije.

En lo personal el asunto no me preocupaba en lo mas mínimo. Creo en el derecho de los niños a perderse, de los padres a perderlos, de ellos a buscarse y encontrarse, y si todo falla, de la selección natural a mejorar el “gene-pool” humano. Si, lo se, no soy un ejemplo de moralidad. Pero se que a Mon le llegan a preocupar mucho esos asuntos, y al no tener prisa, pensé que tranquilizarla sería lo mejor.

Mientras manejaba ella vigilaba un lado de la calle, y Alex el otro. Al llegar a División del Norte decidimos, ya que el niño no se atrevería a cruzar, el seguir a la banqueta, y dar vuelta a la izquierda.

100 metros mas adelante Mon lo vio, a punto de cruzar la calle. Asustada me pidió que me apresurara, sin embargo una señora lo detuvo a tiempo para que no pudiera cruzar. Con ella averiguamos que el niño estaba efectivamente perdido. Lo subimos al carro y regresamos al punto donde Mon lo había visto por primera vez, esperando que pudiera decirnos donde vivía (en lo personal pensé que la posibilidad era similar a que fuera la próxima encarnación del Dalai Lama).

Pasamos de ese lugar sin que el niño reconociera algo (no era muy platicador). Al ver, poco mas adelante, una patrulla de policía, me detuve, para hablar con él, ante la sorpresa de Mon.

Sorpresa porque ella sabe lo que opino de la policía (ver esta entrada y esta otra). El único policía en la patruya no me defraudó. Estaba, muy ufano, platicando por teléfono celular con otra persona sobre el tipo y calidad de alcoholes con los que se había embriagado el día anterior, y cuando le expliqué la situación me miro como si hubiese explicado, en 500 palabras o menos, la relación entre la teoría de la relatividad general y la órbita de Mercurio. Supongo que no estaba claro que quería de él, ya que no había nadie al cual pudiera extorsionar por dinero. Servir y proteger.

Cuando siguió hablando por teléfono vi que Mon y los niños habían bajado del carro, y se internaban en la colonia. Los seguí, y el policía, unos segundos después, me siguió a mi (claro, todavía al teléfono). Mon me comentó que el niño decía que vivía por ahí, e iban a ver.

– Cuando ves un par de personas con cara de que perdieron un hijo, esos son los papás – bromeé.

No había terminado de hablar cuando los vi. Hombre y mujer. Con cara de haber perdido un hijo. Les hice una seña con la mano, y cuando voltearon a verme, señale hacia abajo, hacía el niño. Pusieron cara de estreñido cuando al fin puede liberarse de sus cargas, y corrieron hacia el.

– ¿Donde estabas niño? – lo regañaron.

Supongo es una forma de liberar la tensión. Bueno, que les podemos pedir.

Les explicamos brevemente donde lo habíamos encontrado (el mocoso había caminado como un kilómetro, alejándose) y nos despedimos.

Suponemos no nos agradecieron ya que estaban bajo mucha presión. No hay rencores.

De regreso al carro, cuando pasamos junto al policía, dejó de hablar por el teléfono un segundo, nos preguntó si eran los padres. Tras nuestra confirmación se dio media vuelta, llegando a su patrulla antes que nosotros a nuestro carro. No dejó de hablar por el teléfono en ningún momento.

Como dije: no me decepciono.

¿Qué merece una mujer que se preocupa por un niño solo, lo busca, encuentra, y regresa a sus padres?


En la esquina de su trabajo hay una señora, que junto a dos pequeñas se sienta pidiendo limosna. Una de millones que piden limosna en la ciudad. Dos de los millones que juegan sobre cartones tirados en la banqueta, sin zapatos ni abrigos.

Había pasado junto a ellos cientos de veces, realmente sin verlos, como hago con los otros millones en su posición.

Tomo la ropa que ya no sirve a nuestros hijos. Un par de zapatos que ya no estaban en buen estado. Suéteres, pantalones, faldas. Ropa que yo hubiera tirado a la basura, lamentándome del dinero que me costó en primer lugar.

Se las dio unos días antes de la navidad.

La última vez que pasé por ahí me fijé, como no me había fijado antes. Las niñas jugaban sobre el cartón, con ropa y zapatos que me parecían conocidos. Quizás seguían jugando en la banqueta, pero esta vez, empezando el invierno, estaban abrigadas. Y la ropa se veía muy bien, ellas se veían muy bien.

¿Alguna vez se han sentido orgullosos de la mujer con la que se casaron?

Yo si.

Recordé algo de mi infancia, Mateo 25:

34 Entonces el Rey dirá á los que estarán á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis;
36 Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.
37 Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿ó sediento, y te dimos de beber?
38 ¿Y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿ó desnudo, y te cubrimos?
39 ¿O cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y vinimos á ti?
40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis.
41 Entonces dirá también á los que estarán á la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y para sus ángeles:
42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
43 Fuí huésped, y no me recogisteis; desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.
44 Entonces también ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, ó sediento, ó huésped, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y no te servimos?
45 Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis á uno de estos pequeñitos, ni á mí lo hicisteis.
46 E irán éstos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna.

¿Qué se le da a una mujer que viste a los que no tienen ropa, si no se le puede dar la vida eterna?


En mi caso, debo recordar estos hechos para poder amarla como ella merece. Y hacer una mención publica, para motivarla a ella, a mi, a todos. Y dedicarle el año 2008, su año.


Una mención a la pintura “Urban Soul Model (girl)”, de Nathaniel Donnett, utilizada sin permiso del autor, pero agradeciendo su obra. Mas de él en http://www.artbynathan.8m.com/.

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