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Día 13,007: La muerte de mi abuelo Abel

Posted by El Corsario Negro en 2007-10-18

“Mi padre murió esta mañana.”
Mensaje de celular en la que mi tío me informaba de la muerte de mi abuelo Abel

En la mañana de hoy, antes de salir al trabajo, llegó a mi celular un breve mensaje de texto donde me informaban que había fallecido mi abuelo.

Yo solo conocí la mitad de mi abuelo. A través de narraciones de mi abuela y de mis tíos supe que mi abuelo había sido una persona muy diferente en su juventud. Yo solo lo conocí como el abuelo bonachón (pero no cariñoso como tal) el cual se sentaba tranquilamente en la sala, y que preguntaba:

– ¿Quieres un refresco?
– Si, abuelo, gracias.
– Pues tráeme uno a mi también.

Vivió la mayor parte de su vida en el Distrito Federal, sin embargo nunca dejó de hablar y de ser un chiapaneco (local del estado de Chiapas). Hace algunos años regreso a Chiapas, donde murió. Fue enterrado en el panteón de Suchiapa, pequeño pueblo al sur de la capital del estado, Tuxtla Gutierrez, donde nació.

¿Qué se puede decir de él? Tuvo sus altas y sus bajas. Sus virtudes y sus defectos. Mantuvo una familia de 5 hijos la cual sacó adelante. Si en base a sus hijos se debe medir su éxito, es una persona increíblemente exitosa. Fan de la música de marimba, cosquilludo (era muy fácil hacerlo reír) y fiel converso al protestantismo (por mi otro abuelo).

Murió en calma, en paz, tranquilamente, junto a su esposa de muchísimos años, la cual le cantaba himnos religiosos. El creía en Dios, creía en la salvación de su alma, y creo murió de una forma digna, incluso alegre.

¿Por qué me afecta tanto? Ya era mayor, ya sabíamos que no faltaba mucho para su muerte, y no es el primer abuelo, o miembro de mi familia, que fallece. ¿Entonces por qué me afecta tanto? ¿Por qué?

Estoy muy contento de haber cumplido mi promesa, retrasada por muchos años, de ir a visitarlo a Chiapas, justo en la Navidad pasada. Estoy muy contento que mis hijos estuvieron con el esa navidad. Estoy muy contento que vio bailar a Alex y a su prima, con vestido de Chiapaneca (un vestido típico el cual a ambos nos gusta mucho). Me salvé de un inmenso viaje de culpa gracias a que cumplí mi promesa a tiempo y en forma.

¿Entonces por que me afecta tanto? Hace muchos años no vivía en el DF. No es una presencia común que desaparezca de un momento a otro. De hecho, no deberíamos percatarnos de que ya no está. ¿Por qué soy tan sensible a su muerte?

¿Será que lo quería mas de lo que me había dado cuenta?

2 comentarios to “Día 13,007: La muerte de mi abuelo Abel”

  1. Daniel Sol said

    Déjame responder a tu pregunta primero sutilmente, pero terminar burdamente. (De lo contrario, el comentario solo requeriría cuatro palabras, que se puede resumir en una, y no valdría la pena escribirla).

    La dinámica de la familia materna (los Llaven) y de la paterna (los Sol) es muy diferente, los Sol vamos por la vida con una feroz individualidad qu no termina de desaparecer ni cuando nos juntamos y por el sincero afecto que sentimos los unos por los otros, irónicamente, somos bastante fríos me parece.
    Los Llaven, por el contrario, tienen una dinámica caóticamente colectiva (todo se trata de hacer en conjunto, pero no somos muy exitosos para ponernos de acuerdo) y cuando uno se rodea continuamente de personas que lo quieren, los lazos afectivos están mucho más fortalecidos y el abuelo, siendo una figura central, simbólica si quieres, pero representativa del grupo de hermanos que son nuestros tíos y nuestra madre, no deja de dejar un lugar muy importante en la vida de sus familiares.

    Remontándonos a la historia, el dueño de este Blog, mi hermano, David, vivió la mayor parte del tiempo de su primer año de vida con los abuelos (Georgina y Abel) así que aunque esté cifrado en las partes disímbolas de la memoria de su primera infancia, Abel es una figura paterna para él y bueno, para todos sus nietos, que desfilamos por su departamento de Villa Coapa por muchos años. Pocos pueden reclamar el rol paterno en la memoria de mi hermano, así que sentir su fallecimiento es solo natural.
    Pero, por último, creo que uno de los aspectos más importantes es que es quizá la primera pérdida de una figura paterna importante en nuestra familia cercana, nuestro pues, que nos llega cuando ya somos padres (y en esto si me incluyo), y Caray!, no es lo mismo ver la muerte desde la perspectiva de un joven que se siente inmortal y sabe que no lo és, que como un padre que siente que no lo puede todo y que no vería la muerte ni como descanso ni como aventura, sino como la pérdida última, no solo propia (pues perdemos a todos los que queremos al dejar de ser), sino de aquellos a quienes queremos darles todo, nuestros hijos e hijas. Y simplemente eso ya no suena tan bien.

    En resumen y permitiéndome ser burdo:

    ¿Será que sentimos pasos?

  2. Dudo mucho que sea una situación de “sentir pasos” por el simple hecho de que soy inmortal (al menos hasta que muera) y que he decidido, por motivos de elegancia, no morir.

    Por lo demás, se me ocurre haces unas observaciones muy acertadas. Tienes razón, en el fondo, fue como un padre para mi.

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